viernes, 14 de marzo de 2014

AYER Y HOY


Cada día que pasa estoy mas seguro que aquello que siento será para toda la eternidad. La energía me invade y me hace más poderoso, más consciente de que vivir con la alegría de este majestuoso sentimiento es disfrutar cuando se cae sobre nuestra boca un delgado hilo de miel, como cuando se queda posado sobre nuestros labios una pequeña gota de vino que se desintegra y nos invade el alma. Ahora siento como si pudiera con todo, como si cada minuto que pasa cada vez tuviera más fuerza. Atrás quedaron aquellos tiempos en que el color no me llenaba, no aparecía en todos aquellos rincones de una vida cotidiana que me sobrepasaba. Los grises embriagaban los largos senderos con una extraña pesadez. El mundo exterior me cubría y no me daba cuenta de las malignas intenciones de un mundo aniquilador. Los minutos parecían horas y los días meses.No podía levantar ni la uña de un dedo debido a la sensación de un alma que vagaba perdida por un espacio desconocido.
Todo eso se ha abierto. Las luces se ven en un horizonte que alcanzaré o no alcanzaré, pero que seguro que disfrutaré en la batalla por conseguirlo. La vida es maravillosa y es impactante como nos va mostrando sus caras para que vayamos aprendiendo. El mundo de la experiencia es el único camino que nos conducirá a ese ideal inalcanzable. No tenemos porque alcanzarlo, debemos conformarnos con haber disfrutado cada momento, cada minuto de aprendizaje en una vida repleta de pruebas que salvar.

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