Hoy me pregunto que te fuiste muy deprisa sin tiempo para pedir perdón, pero fue tu decisión. Desde la aceptación he superado ese inmenso agujero que significaba estar sin vosotros. Habíais llenado tanto mi corazón que de la noche a la mañana se rompió en mil pedazos pensando que nunca más podría veros. Ahora ya no importa porque acepte tú decisión y mi corazón está reconstruido y mas fuerte que nunca. Recuerdo los momentos maravillosos que hemos pasado juntos y todo lo que me enseñaste. No se si algún día volveremos a cruzar nuestras vidas, pero os sigo queriendo como el primer día. Esa sensación tan impresionante del principio, donde todo era como un vaso hecho pedacitos, una deconstrucción que fue poco a poco uniendo los pedacitos para construir una nueva vida, quedo en la experiencia.
Todavía recuerdo y seguiré recordando para siempre las miles de carcajadas que vivimos juntos porque ahora las valoro más que en el momento de producirse. Era esa inmensa felicidad que vivía y que llena de vitalidad mi espíritu. Si te vuelvo a ver te sonreiré sin rencor del dolor vivido porque no merece la pena guardar rencor de un dolor superado, sino sonreír y llenar de colores los espacios nuevos que van surgiendo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario